“Esa protesta transformó la narrativa de la oposición en Cuba”, comentó Rafael Escalona, director de la revista de música cubana AM:PM. “Había un caldo de cultivo para que alguien recogiera los frutos de esto y se consolidara un himno de lucha”.

El 11 de julio, “Patria y vida” se transformó en un grito de guerra, cuando Cuba vivió las manifestaciones más grandes que se habían visto en décadas, en las que los cubanos protestaron contra los cortes de electricidad, la escasez de alimentos y la falta de medicamentos.

“Esta es mi forma de decírtelo, llora mi pueblo y siento yo su voz”, dice la canción. “No más mentiras, mi pueblo pide libertad, no más doctrinas. Ya no gritemos ‘patria y muerte’ sino ‘patria y vida’”.

Cientos de personas fueron encarceladas después de las manifestaciones de julio, y al menos 40 más fueron detenidas este lunes, cuando el régimen se encargó de reprimir otra marcha prevista.

Los riesgos también afectaron a los compositores.

Si bien la mayoría de los artistas que colaboraron en la canción ya eran conocidos a nivel internacional antes del lanzamiento y también vivían fuera de Cuba, Maykel Osorbo y El Funky seguían viviendo en la isla: ambos fueron arrestados a principios de este año, y Osorbo sigue en la cárcel. Romero, que vive en Miami, dijo que no puede regresar a la isla por temor a ser detenido.

No obstante, pese a la represión, Romero afirmó que está seguro de que el movimiento emergente impulsado por la juventud cubana y envalentonado por la banda sonora de “Patria y vida” apenas está comenzando.

“Esto ya no es un movimiento, es una generación, esta es la generación patria y vida”, afirmó. “La generación patria y vida llegó para enterrar a la generación patria o muerte”.

Carlos Melián Moreno colaboró con esta nota desde Santiago, Cuba.

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