A algunas mujeres, las nuevas plataformas les cambiaron la vida de una manera discreta pero poderosa.

“En el Medio Oriente hay este malentendido de que las chicas no deben consultar con el ginecólogo hasta que se casan”, dijo. “Muchas pasan años sin ir a la consulta —o no van— por miedo a que les realicen un examen pélvico que ocasione la pérdida de virginidad”.

Niñas y mujeres le envían sus preguntas por Instagram y, aunque no puede diagnosticar ni ofrecer tratamiento por la aplicación, ofrece consejos generales, sabiendo que muchas de ellas nunca acudirán a una clínica.

Otro problema común que ha identificado la doctora es que el énfasis en el celibato previo al matrimonio, a menudo motivado por el temor, puede prolongarse hasta el matrimonio. Una mujer virgen puede encontrarse de pronto acostada junto a su marido la noche de bodas, dijo, y ser dominada por el miedo y la incomodidad, algo que puede manifestarse físicamente como un vaginismo, una condición en la que lo músculos vaginales se contraen de manera involuntaria durante el coito.

Para algunas mujeres, las plataformas han cambiado su vida de manera pequeña pero poderosa.

Salma, de 32 años, maestra egipcia de secundaria que prefirió no usar su apellido, comentó que una clase que tomó con Emam hizo que se sintiera más cómoda con su cuerpo.

Por ejemplo, cuando está en su periodo, ya no siente la necesidad de esconder la toalla sanitaria camino al baño. “¿Porque, por qué tengo que esconderme?”, se preguntó.

Ha descubierto que su cuerpo es una fuente de placer.

“Solía sentir que la masturbación era motivo de vergüenza”, dijo. “Pero ahora sé que es normal y natural, algo que hay que hacer y disfrutar”.

Por admin

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