Las personas pueden tener esas cifras en consideración para tomar la decisión de comprar un vuelo, o ignorarlas por completo. Sin embargo, resulta que la culpa puede ser persuasiva: quienes pueden ver las emisiones de carbono de cada vuelo tienen más probabilidades de evitar viajes aéreos con mayores emisiones.

Eso es lo que los ingenieros de Google en Zúrich esperaban que sucediera cuando iniciaron este proyecto pionero en 2019, el año en que el flygskam despegó como concepto en los países angloparlantes. Diseñaron el algoritmo contemplando la eficiencia del combustible y el motor de cada avión, así como el número de pasajeros que pueden caber a bordo de ese tipo de aeronave. (Los vuelos en clase económica y los vuelos sin escalas tienden a disminuir sus emisiones).

Elegir los boletos que consumen menos combustible puede reducir drásticamente tu huella de carbono sin mucho sacrificio. Un informe preliminar del Consejo Internacional de Transporte Limpio, con el subtítulo de “Por la divulgación de emisiones”, advierte que elegir el itinerario menos contaminante de un vuelo podría emitir un 63 por ciento menos de dióxido de carbono que la opción más contaminante, y un 22 por ciento menos contaminante que un vuelo promedio.

Por un tiempo, los usuarios tuvieron que indagar para encontrar la información de Google sobre emisiones de carbono. Pero el mes pasado, justo antes de la cumbre climática en Glasgow, Google desplegó las emisiones de CO₂ directamente en los resultados de búsqueda, a la vista de todos. La compañía tiene la intención de compartir su modelo con otras plataformas de viajes, con la esperanza de que desglosar las estimaciones de emisiones de carbono sean una medida estándar y, por lo tanto, tengan más credibilidad a los ojos del público, me dijo James Byers, gerente de productos sénior de Google.

Actualmente, las calculadoras de huellas de carbono para vuelos están en todas partes. Kayak, por ejemplo, otro sitio de viajes que permite a sus usuarios buscar vuelos en función de la baja emisión de carbono, presenta estimados que son muy distintos de lo que ofrece Google. (Los cálculos de Kayak vienen de una organización sin fines de lucro alemana llamada Atmosfair, que utiliza una metodología diferente).

Los ingenieros de Google esperan que la culpa climática ayude a inducir las preferencias de los consumidores e incentive alas compañías a invertir en aeronaves que sean más eficientes con el combustible. Esto podría acelerar el desarrollo de aviones eléctricos y combustibles más limpios. Es un objetivo maravilloso. Espero que funcione.

Pero las calculadoras de carbono también tienen un lado sombrío. El concepto de la huella personal de carbono ha sido impulsado por BP, el gigante de los combustibles fósiles y en buena medida responsable del infame derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon.

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