La vicesecretaria de Política Social del PP, Ana Pastor, saluda al presidente de su partido, Pablo Casado, este jueves en Madrid.Carlos Luján (Europa Press)

Con la crisis de Isabel Díaz Ayuso sin resolver y Vox pisando fuerte en las encuestas, Pablo Casado se prepara para volver a agitar las calles contra el Gobierno. El líder del PP ha participado ya en las protestas de los policías y guardias civiles contra la derogación de la ley mordaza, y prevé sumarse a cuantas protestas sociales se levanten contra el Ejecutivo si no son incoherentes con las políticas populares, según anticipan fuentes de su entorno. El PP asegura que “la temperatura de la calle está subiendo por los errores del Gobierno” y su plan es sumarse a esa agitación social. Casado saldrá tras la pancarta incluso aunque coincida con Vox, como este miércoles en la protesta policial en la que saludó a Santiago Abascal. El sábado, el líder popular “hará lo posible” por asistir también a la manifestación de los policías, pero su presencia está en el aire porque a primera hora estará en León en un acto con los presidentes provinciales del PP. Si llega a tiempo, Casado se reencontrará con Ayuso después de dos meses evitándose.

El PP vuelve a las calles contra el Gobierno, aunque la experiencia de los populares animando la movilización social contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha sido hasta ahora desigual. Los populares creen que les salieron bien las protestas contra la ley Celáa junto a la escuela concertada y privada (aunque la ley no se tocó), pero son conscientes del pinchazo en la recogida de firmas contra los indultos a los líderes del procés. Casado tuvo incluso que dar orden de retirar aquella iniciativa antes de tiempo ante el poco respaldo: se reunieron cerca de 500.000 firmas, frente a los cuatro millones que había logrado Mariano Rajoy contra el Estatut.

En la dirección del PP creen que la situación ahora es diferente, porque hay un malestar social “creciente” por la situación económica, y el partido lo único que hace es subirse a la ola de ese movimiento de contestación. “No es el PP, es la reacción a las políticas del Gobierno. Poco pasa para el malestar que hay”, defiende un miembro de la dirección, que asegura que el partido “no ha calentado” la manifestación de los policías, y “hace lo que tiene que hacer” porque la ley que se quiere derogar la promovió el PP.

En la cúpula no tienen problemas en coincidir en esa manifestación con Vox, aunque el pasado junio, en la protesta contra los indultos que reunió a la derecha de nuevo en la plaza de Colón, Casado esquivó la foto con Abascal. “No nos produce ningún tipo de inquietud”, aseguran fuentes próximas al líder sobre la coincidencia con el dirigente de Vox, con quien Casado dice que no tiene ningún problema personal y también coincidió en la fiesta del 12 de octubre y suele saludarse en la cafetería del Congreso. Lo que no ha hecho ha sido reunirse con él desde la moción de censura en la que rompió con Vox. En el comité de dirección, los más moderados también están girando y perdiendo las reticencias hacia compartir actos con la extrema derecha. “Nos importa muy poco coincidir con uno u otro, no tenemos ningún complejo”, asegura un dirigente del ala moderada.

Ayuso ha marcado el paso en el apoyo en la derecha a la reivindicación policial. La líder madrileña fue la primera en respaldar a los sindicatos policiales, con los que se reunió el pasado 12 de noviembre, y la primera que anunció que iría a la manifestación del próximo sábado. Tras ella se sumaron Abascal y Casado. La protesta puede ser escenario del primer encuentro entre el líder y la presidenta madrileña en plena guerra interna desde la convención popular del 3 y el 4 de octubre en Valencia, que Ayuso eclipsó con unas explosivas declaraciones en las que prometió a Casado que no tratará de moverle la silla. Hasta ahora, los dos han andado como el perro y el gato, sin coincidir ni en el congreso del PP de Castilla-La Mancha ni en el de Andalucía, a pesar de haber ido ambos a los dos. El sábado puede que a Casado le salve de encontrarse con Ayuso que llegará al final a la manifestación, ya que tiene que volver a Madrid desde León tras intervenir en el acto con los presidentes provinciales populares.

Algunas voces en el PP interpretan que la crisis interna con la presidenta influye en que Casado haya elevado el tono de oposición al Gobierno, como una manera de salir al paso de la pugna y sacar la cabeza, después de casi tres meses de trabajo eclipsado por el conflicto. Además, las encuestas están reflejado un desgaste del PP a consecuencia de la pugna y que Vox es el principal beneficiado y está creciendo. En ese contexto, Casado se ha sumado a las protestas policiales con Vox y ha pedido la aplicación de un 155 educativo para hacer cumplir el 25% de clases en castellano, enterrando la apuesta moderada en Cataluña de las últimas elecciones catalanas. En la cúpula niegan que estén subiendo el diapasón por esos condicionantes mientras se preparan por acompañar cuantas movilizaciones sociales se levanten en los próximos meses contra Pedro Sánchez.

El PP marca distancias con Vox ante la violencia de género

A pesar de las coincidencias con Vox, el PP sí marca distancias con claridad con la extrema derecha ante la violencia de género. El partido de Pablo Casado difundió este jueves un manifiesto por el día contra la violencia machista en el que carga veladamente contra el negacionismo de Vox. “Sin ambages ni ambigüedad, tenemos que denunciar, perseguir y condenar la violencia de género”, dice el texto. “Negar o cuestionar esta realidad impide resolver el problema”, apostilla.



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