Por lo regular, estas tormentas aparecen en las latitudes medias y se desplazan hacia el ecuador del planeta, donde se debilitan y luego se desintegran. En 2018, el Hubble reveló en el hemisferio norte de Neptuno una enorme mancha oscura que se desplazaba en dirección sur hacia la “zona de la muerte” del ecuador.

Sin embargo, dos años más tarde, para sorpresa de los astrónomos y en contraste con las simulaciones por computadora, la tormenta había cambiado de dirección y estaba regresando al norte. Por si esto fuera poco, el cambio en reversa coincidió con la aparición de otra tormenta nueva, un poco más pequeña, llamada “Dark Spot Jr.”, al sur. La teoría propuesta fue que tal vez una parte del vórtice grande se había desprendido, lo que le había restado energía e ímpetu, como si se tratara de una especie de juego de billar cósmico.

“Fue muy emocionante ver que se comportaba como se esperaba y luego, de repente, verla detenerse e ir de regreso”, comentó Michael Wong, investigador de la Universidad de California, Berkeley, en una conferencia de prensa de la NASA el año pasado. “Fue sorpresivo”.

En el retrato más reciente de Neptuno, la gran mancha oscura todavía aparece en el norte. En cambio, la otra ya desapareció, y toda la región del polo norte está oscura. Los encargados del pronóstico del clima en Neptuno todavía no tienen ninguna explicación.

Disfruten estas postales cósmicas mientras duren. El telescopio espacial Hubble lleva más de 30 años en el espacio, mucho más de lo que se planeó en un principio, y últimamente ha tenido problemas más frecuentes. Este año, el telescopio tuvo tres apagones prolongados debido a problemas de software.

No obstante, es posible que pronto tengamos buenas noticias sobre el lanzamiento del telescopio espacial James Webb, programado para diciembre. El telescopio Webb es casi tres veces más grande que el Hubble. Está diseñado para captar radiación infrarroja, o “de calor”, en vez de ondas del espectro visible, lo que significa que podrá ver a través de las nubes y neblinas de estos planetas y trazar mapas del calor en las zonas debajo de ellas, lo que ayudará a revelar cómo funcionan estos planetas. De cualquier manera, si todo sale bien —aunque no siempre ha sido el caso—, los astrónomos bien podrían tener por un tiempo dos métodos complementarios para estudiar ese espacio.

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