La selección de las ventanas firmó en Jaén otra reivindicación histórica de la profundidad de banquillo del baloncesto español. Acostumbrados a convertir el compromiso en oportunidad, los jugadores de Scariolo derritieron a la potente Georgia con un ejercicio de abnegación defensiva y entrega colectiva a pista completa (89-61) en el segundo partido de la clasificación para el Mundial de 2023. La anunciada reválida devino en una fiesta de una magnitud inesperada en el moderno Olivo Arena, que acabó haciendo la ola en correspondencia al vibrante juego español. Fran Guerra y Yankuba Sima marcaron territorio en la pintura, Jaime Fernández y López Aróstegui se encargaron de la intendencia de puntos, y el capitán, Quino Colom, puso el tiento y la experiencia. El plan de partido de Georgia, cojo sin Shengelia y con Shermadini desfondado (21 puntos en 28 minutos), no pudo contener la voracidad de un equipo que responde a la esencia marcada y a la ambición de emular su enciclopedia. Las ventanas de 2017 se caldearon en una fría tarde de noviembre en Burgos y desembocaron en Pekín con la segunda estrella. La edición de 2021 deja, de momento, un triunfo por 29 puntos ante Macedonia del Norte y otro por 28 ante Georgia.

“En este momento, a nivel de ventanas en Europa, no hay ningún equipo con un juego interior tan poderoso como el de Georgia”, señaló Scariolo en la víspera, aludiendo a la lujosa terna que se le venía encima, la formada por Shengelia, Shermadini y Burjanadze. Pero el plan georgiano se trastocó antes de empezar con la baja de Shengelia por molestias en una rodilla. El pívot del CSKA, de 30 años —que se garantizó en el contrato con su club la participación con su selección—, se disponía a ejecutar un alarde patriótico y de compromiso consistente en disputar tres partidos de máxima exigencia en cinco días, pero su cuerpo le frenó. Toko jugó el jueves en Moscú en la victoria de su equipo frente al Bayern en la Euroliga (con 12 puntos, cinco rebotes y cuatro asistencias en 32 minutos). Y, 24 horas más tarde, compitió en Tbilisi con Georgia y aportó 16 puntos y 13 rebotes en otros 32 minutos en el triunfo de su selección ante Ucrania (88-83). En Jaén se presentó vestido de calle y se tuvo que limitar a apoyar a sus compañeros al final del banquillo.

Y, en ausencia del tótem georgiano, fue Shermadini el que se echó el equipo a la espalda. Pero Fran Guerra y Yankuba Sima se repartieron a la perfección la tarea de contener a la torre rival y consolidaron el dominio de la selección española desde el primer cuarto. Los seis puntos y cuatro rebotes de Shermadini fueron compensados por la suma de su compañero en el Tenerife y el pívot del Manresa. Tampoco McFadden pudo escapar de los grilletes de Quino Colom, Alberto Díaz y Dani Pérez. Atacando desde la defensa, España se hizo rápidamente con el control del partido y desató los primeros contraataques. Sima completó uno de ellos con un contundente mate que comenzó a descoser el marcador (28-15, m. 12). Fue el inicio de un guateque en Jaén.

A esas alturas, España solo había concedido cuatro canastas a su rival. La espesura de Georgia contrastaba con la fluidez del conjunto de Scariolo que, a la carrera, convirtió el descosido en roto (38-17, m. 16). Se ofuscó McFadden y se desató el juego punzante y gremial de la selección española lanzado por Jaime Fernández y coronado por los pívots. “Estamos en un momento de recambio en nuestro juego interior. Son muchos [pívots] los que no pueden estar y nos interesa probar a los que están aquí, porque tienen opciones de seguir y afianzarse en la selección”, explicó Scariolo ante el “test más duro” de estas ventanas. Y, aunque la baja de Shengelia les alivió bastante el temario, Fran Guerra y Yankuba Sima (12 puntos y nueve rebotes entre ambos al descanso) resolvieron con nota su reválida ante Shermadini y Burjanadze. Una reivindicación más del jugador español, que apenas alcanza el cupo del 28% en la ACB.

Pese a la diferencia, Shermadini remó con orgullo y ajustó el 45-25 hasta un 47-35 en el minuto 23, pero la comprometida marabunta española mantuvo la intensidad y Brizuela volvió a estirar la cuerda definitivamente con un triple (59-37, m. 27). La única estadística que cojeó en el conjunto de Scariolo (3 de 15 a esas alturas; 6 de 22 al final). A cambio, España dominó sin oposición el rebote (40-29) y las asistencias (24-13). La diferencia alcanzó los 33 de ventaja para España (78-45, m. 34). Para entonces, el Olivo Arena de Jaén ya era una fiesta, de orgullo en la grada y de reivindicación en la pista. La base de los jugadores de la ACB volvió a firmar una oda a su sentimiento del deber. Las siguientes ventanas llegarán en febrero de 2022 con un doble duelo ante Ucrania.

El camino al Mundial de 2023 con el Eurobasket entre medias

Con los triunfos ante Macedonia del Norte (65-94) en Skopje y Georgia en Jaén, España cerró la primera tanda de encuentros de la clasificación para el Mundial de 2023. Un camino de 15 meses de recorrido, con 12 partidos repartidos en dos fases, con Macedonia del Norte, Georgia y Ucrania como primeros rivales y Rusia e Italia en el horizonte a medio plazo. Las siguientes ventanas llegarán en febrero, julio y agosto de 2022; y las restantes en noviembre de 2022 y febrero de 2023. Entre medias, se disputará el Eurobasket de 2022 (con Alemania, República Checa, Georgia e Italia como sedes), entre el 1 y el 18 de septiembre de 2022, competición en la que el conjunto de Scariolo se medirá a Rusia, Turquía, Georgia, Bélgica y Bulgaria en la primera fase.

Tras el aplazamiento de los Juegos al verano de 2021, la FIBA modificó su calendario de selecciones para hacerse hueco entre las nuevas fechas olímpicas. El Eurobasket femenino mantuvo sus fechas previstas; mientras, que el masculino se trasladó a 2022, un año más tarde de lo previsto. Los Europeos masculinos, que acumulan 40 ediciones, se disputaron respetando rigurosamente la secuencia bianual entre 1947 y 2017. Pero, después de 70 años de regularidad, los cambios en el calendario de FIBA y la pandemia, han dibujado un lustro sin campeonatos de Europa, un vacío de 2017 a 2022. Entre medias, la España campeona del mundo en 2019 se jugará se la clasificación para defender su estrella en el Mundial de 2023 (que se celebrará conjuntamente en Filipinas, Japón e Indonesia entre el 25 de agosto y el 10 de septiembre de ese año).

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