En el juicio contra Guzmán, Dámaso López Núñez, quien alguna vez fue su principal comisionado, le dijo al jurado que Coronel había tratado de ayudar a su marido a escapar de la prisión de nuevo, después de que lo recapturaron en 2016 y lo devolvieron al Altiplano. Según López, Coronel ideó un plan para sobornar al más alto funcionario penitenciario de México, pero antes de que el plan pudiera ejecutarse, Guzmán fue extraditado a Estados Unidos para ser enjuiciado.

Como parte de su acuerdo con el gobierno, Coronel acordó entregar alrededor de 1,5 millones de dólares de las ganancias ilícitas por las operaciones ilegales de su marido. Aunque admitió que a lo largo de los años le había ayudado a distribuir al menos 450 kilogramos de cocaína, 90 kilogramos de heroína y casi 90 toneladas de marihuana a Estados Unidos, recibió una sentencia relativamente menor en parte porque su papel en el contrabando de drogas —incluso de esa cantidad—la convierte en una “participante mínima” dentro de una empresa criminal mucho más grande, según su acuerdo de culpabilidad.

“La acusada no era una organizadora, líder, jefa u otro tipo de gerente”, dijo a la corte Anthony J. Nardozzi, un fiscal federal. “Más bien, ella era un engranaje en una rueda bastante grande de una organización criminal”.

A raíz del arresto de Coronel, se difundió de manera generalizada la especulación de que ella —como muchos de los antiguos aliados de su marido— había decidido cooperar con las autoridades estadounidenses en contra de otros integrantes de la organización que Guzmán había dirigido, el Cártel de Sinaloa. Pero en los documentos judiciales que se presentaron este mes, los fiscales señalaron que ella solo había ayudado al gobierno en su propio caso.

El abogado de Coronel, Jeffrey Lichtman, calificó las acusaciones de que ella había cooperado con el gobierno como “basura”, y agregó que habían puesto en peligro la vida de su clienta. “No sé si alguna vez podrá volver a su casa en México”, dijo Lichtman.

El Cártel de Sinaloa sigue siendo uno de los grupos criminales más poderosos de México, incluso en ausencia de Guzmán. Se dice que está dirigido por una alianza incómoda entre sus hijos, uno de sus hermanos y su socio de toda la vida, Ismael Zambada García; todos ellos han sido acusados en Estados Unidos.

Alan Feuer cubre los tribunales y la justicia penal para la sección Metro. Ha escrito sobre mafiosos, cárceles, mala conducta policial, condenas injustas, corrupción gubernamental y el Chapo, el líder encarcelado del Cártel de Sinaloa. Se unió al Times en 1999. @alanfeuer

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