El orden del Mallorca, un gol a balón parado y una contra culminada por Kubo terminaron por colapsar al Atlético. Una derrota dura ante la final europea que le espera el martes en Oporto. Jugó muy mal el equipo de Simeone, que no da con la manera ni de blindar al equipo atrás ni dotarle de brillo y contundencia arriba. La hinchada del Atlético, tan reacia a la crítica, se manifestó contrariada ante el tostón que le ofrecieron los suyos.

1

Oblak, Marcos Llorente, Felipe Monteiro, Savic (Mario Hermoso, min. 10), Renan Augusto , Correa (Luis Suárez, min. 70), Kondogbia, Koke, De Paul (João Félix, min. 59), Matheus Cunha (Vrsaljko, min. 70) y Griezmann (Lemar, min. 59)

2

Mallorca

Manolo Reina, Valjent, Pablo Maffeo, Russo, Jaume Costa, Iddrisu Baba (Fernando Niño, min. 79), Dani, Antonio Sánchez (Take Kubo, min. 73), Lee Kang-In (Sedlar, min. 84), Ruiz de Galarreta (Battaglia, min. 73) y Abdón Prats (Ángel, min. 73)

Goles 1-0 min. 67: Matheus Cunha. 1-1 min. 79: Russo. 1-2 min. 90: Take Kubo.

Árbitro Juan Martínez Munuera

Tarjetas amarillas Ruiz de Galarreta (min. 13), Pablo Maffeo (min. 42), Iddrisu Baba (min. 65), Felipe Monteiro (min. 78), Renan Augusto (min. 83), Valjent (min. 83) y Manolo Reina (min. 88)

El fútbol no acompaña a Simeone y a sus jugadores y ahora tampoco los resultados, el gran escudo en otros tiempos de juego gris y pacato. Cuando Cunha hizo el 1-0 solo faltaban 20 minutos para la conclusión del encuentro. Esa renta, tan jugosa antaño, ya no es una barrera insalvable para sus rivales. El Mallorca dio buena cuenta de ello con un mero partido ordenado. Sin desfigurarse y siempre atento a intentar sacar rédito de la mínima concesión que le diera el Atlético. No perdonó el equipo de Luis García cuando encontró facilidades.

A Simeone no le dieron resultado las rotaciones. Con la mirada en el trascendental duelo del martes, concedió respiro a Luis Suárez, a Lemar y a Hermoso, aunque el descanso de este duró los 10 minutos que tardó Savic en romperse. Lodi, Kondogbia y Cunha fueron las apuestas del Cholo de arranque. De nuevo plantó el técnico rojiblanco el 4-4-2, el molde de los miedos para tiempos de irregularidad. Y de nuevo la planicie invadió el juego del Atlético en otro primer tiempo para olvidar. Se quedó el campeón en una salida chisposa que le dio para un barullo que Correa no acertó, un mano a mano escorado de Lodi y un par de arrancadas punzantes de Cunha. El brasileño está empeñado en defender más oportunidades con las virtudes para estirar al equipo que hace tiempo ya no tiene Luis Suárez. Después de esas cargas de salida, el Atlético se sumergió en la nadería. Mal empastado en el centro del campo, con una visible incompatibilidad posicional de Koke, De Paul y Kondogbia. Este último no lograba engranar un ritmo de juego que moviera a su equipo en las revoluciones que más cómodo se siente. Por ahora, Kondogbia barre mejor que juega.

El desplome del juego del Atlético dio paso a un Mallorca más mordaz y menos acomplejado. Blindado en el medio con el despliegue de Baba, comenzó a hacerle pupa a los rojiblancos con los escarceos de Maffeo, Dani Rodríguez, Kang In Lee y Abdon. Este se aprovechó de los tembleques que últimamente padecen los centrales del Atlético en los pases filtrados para colarse entre ellos y avisar a Oblak con un disparo raso. El meta esloveno tuvo que tirar de su poderoso antebrazo para que un derechazo esquinado de Kang In Lee no reventara su escuadra izquierda. De seguido, el propio coreano dibujó una parábola que silbó el ángulo derecho. Sin ritmo y sin fútbol, los jugadores rojiblancos fueron despedidos por su hinchada con silbidos. Parece que la parroquia rojiblanca empieza a impacientarse ya con el juego que viene presenciando en las últimas jornadas. Pasan frío y se aburren con lo que le ofrecen Simeone y un plantel que está diseñado para mejorar al que conquistó la Liga.

Las quejas del personal devolvieron a un equipo más mandón y urgido por la necesidad de ganar para no perderle la pista a la cabeza de la tabla. Más metido en el campo del Mallorca, el asedio le dio resultado a 20 minutos del final. Con Lemar y João Félix ya en el campo como agitadores, un pase largo de Koke y dos recortes de Correa antes de asistir a Cunha abrieron la lata. El brasileño, con la puntera y desde el suelo, tras conectar mal el primer remate, pudo rebañar un gol que en otros tiempos hubiera sido definitivo.

Para este Atlético que ataca mal y defiende peor que nunca un gol ya no es suficiente para dar los partidos por cerrados. Encaja y encaja sin parar. Russo cazó de cabeza una falta lejana ganándole la espalda a Hermoso. El octavo gol a balón parado que recibe en lo que va de curso es una muestra más de la descomposición defensiva que tiene a Simeone desquiciado. Volcado, pero sin fuego real, el Atlético quedó expuesto a las contras y en una Kubo terminó por colapsar a un equipo irreconocible desde la endeblez defensiva que le embarga y le cuesta puntos.

Puedes seguir a EL PAÍS DEPORTES en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.





Source link

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *