Rendeiro y su esposa, durante la inauguración de una exposición en el Museo Bass de Miami, en 2018.Patrick McMullan (Patrick McMullan via Getty Image)

La fuga que más bochorno e indignación ha causado en Portugal en los últimos tiempos ha llegado a su fin. João Rendeiro, el fundador y presidente del Banco Privado Portugués (BPP), que había huido del país a mediados de septiembre para evitar su ingreso en prisión y sobre el que pesaba una orden de detención internacional, fue arrestado este sábado en un hotel de lujo en Durban (Sudáfrica), según informó en una rueda de prensa el jefe de la Policía Judicial, Luís Neves. La detención se produjo alrededor de las 7.00 por parte de agentes sudafricanos y sorprendió a Rendeiro en pijama, según el semanario Expresso.

El exbanquero comparecerá el lunes ante el Tribunal de la Magistratura de Durban, que deberá pronunciarse sobre el proceso de extradicción a Portugal y que todavía puede demorarse unos meses. La policía lusa pidió colaboración a las autoridades de Sudáfrica, donde aterrizó Rendeiro el pasado 18 de septiembre, cuatro días después de abandonar el Reino Unido, adonde había viajado con permiso de la justicia portuguesa. A pesar de las tres sentencias condenatorias que pesaban sobre él por fraude fiscal, blanqueo de capitales, abuso de confianza y falsificación de documentos, Rendeiro ha gozado en estos últimos años de libertad para viajar al extranjero. Cuando percibió que esta permisividad estaba a punto de esfumarse y que era inminente la orden para entrar en prisión (sus tres condenas suman 19 años y 2 meses de cárcel), el banquero abandonó el país y planeó su huida. A finales de septiembre anunció en su blog Arma Crítica que no pensaba volver a Portugal y que su fuga era un acto de “legítima defensa”.

En estos meses en Sudáfrica ha vivido en hoteles de cinco estrellas y se ha movido por diferentes ciudades, incluida la zona más adinerada de Johannesburgo. En dos ocasiones ha hablado con los medios portugueses. La primera vez hizo unas declaraciones breves al digital Sapo24 para tratar de librar a su esposa, Maria de Jesus da Silva de Matos, de responsabilidad en la desaparición de varias obras de arte que ella tenía que tutelar desde 2010. La subasta de algunos cuadros que pertenecían a la colección de Rendeiro, formada por 124 obras que habían sido confiscadas por el Estado portugués en 2010 tras el hundimiento del banco, salió a la luz tras la fuga. La justicia portuguesa ordenó entonces registrar la vivienda de la pareja y así descubrió que se habían perdido una docena de obras. En las siguientes semanas se averiguaría que ocho habían sido subastadas por 1,3 millones de euros. Tres de ellas en Christie’s con luz y taquígrafos, lo que venía a añadir más bochorno al ya sonrojante episodio de la huida. Por estos hechos, el Tribunal de Instrucción Criminal de Lisboa decretó prisión domiciliaria con pulsera electrónica para Maria de Jesus da Silva de Matos al considerar que existía riesgo de fuga, alteración de pruebas para la investigación y continuidad de la actividad delictiva.

La segunda ocasión en que Rendeiro habló desde su escondite en Sudáfrica fue para estrenar las emisiones de la cadena de televisión CNN en Portugal el pasado 22 de noviembre. La entrevista fue el plato fuerte del canal. El banquero anunció que solo regresaría en el caso de que el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, le indultase. Esa misma semana los responsables de la policía portuguesa se reunieron con sus colegas sudafricanos para preparar la detención. “Les explicamos la gravedad de los delitos que había cometido y tuvimos una respuesta muy rápida del responsable policial, que nos dijo que emplearía sus mejores medios para detenerlo”, señaló Luís Neves. El financiero utilizaba tecnología avanzada para ocultar sus comunicaciones desde Sudáfrica. Neves aseguró que la entrevista con la CNN se realizó de forma encriptada para evitar que la policía pudiese localizar la ubicación del fugado.

João Rendeiro fundó el BPP en 1996 como banco de inversión y se dedicó a captar una clientela de grandes patrimonios, de ahí que se conociese como el banco de los ricos. En diciembre de 2008 fue intervenido por el Banco de Portugal debido a su estado de insolvencia con un déficit de 700 millones de euros y Rendeiro fue apartado de la presidencia. Dos años después, el Banco de Portugal retiró al BPP la licencia para operar. Su antiguo fundador comenzó a acudir a los tribunales por diferentes procesos que desembocaron en una absolución y tres condenas. En uno de ellos fue acusado de desviar, junto a otros directivos, 31 millones de euros del banco para uso personal.

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