Parecía que el 2021 sería el año en que Paco Roca llevó a Batman a Benidorm, pero sus meses finales han traído un espectacular titular que da un retrato muy diferente del esperado de la realidad del cómic en España: Tokyo Revengers, de Ken Wakui (Norma Editorial) ha roto todos los récords consiguiendo llegar al número uno en las listas de ventas de libros de nuestro país. En un contexto de optimismo por el aumento generalizado de las ventas de libros y de cómic, un manga pulveriza todas las previsiones y consigue volver a traer aquella imagen de las colas de público joven esperando a que abrieran las librerías para comprar el ansiado primer número de la serie. Un bofetón de realidad que confirmaba lo que ya se rumoreaba por todos los mentideros del cómic desde antes de la pandemia, pero que parece acelerarse ahora: el absoluto dominio del cómic japonés en las ventas.

Un fenómeno que recorre el mundo occidental, desde los Estados Unidos a Europa y que en el mercado español necesitaba visibilizarse, pese a que el aumento de títulos, la aparición de casi una decena de pequeñas editoriales dedicadas al manga o el indudable éxito de los festivales de cultura japonesa daban ya pistas claras al respecto. Aunque no hay datos oficiales de ventas, diferentes estimaciones aseguran que el manga podría suponer más de dos tercios de las ventas de cómic en España, seguido ya muy de lejos por el género de superhéroes, muy tranquilo en su reinado con mano de hierro (o mutante, simbionte, arácnida o eterna) en el audiovisual pero que apunta intentos de recuperar su corona perdida gracias a ese público juvenil que devora el manga.

Precisamente han llegado a España este año las novelas gráficas “Young Adults” con las que las grandes editoriales se apropian de las exitosas estrategias del manga y de la literatura juvenil aplicadas a sus personajes clásicos. Mientras el manga invade las estanterías de las librerías impulsado por una inmensa diversidad que transcurre con naturalidad y desvergüenza entre el terror, la ciencia-ficción, la aventura, los superhéroes, las temáticas deportivas, lo gótico, el romanticismo, el humor surrealista o la poesía gráfica, el resto del cómic intenta ocupar el exiguo espacio libre a golpe de creatividad liderada por autores y autoras españoles.

Ilustración del cómic ‘Saqueo’, de Frederik Peeters en Astiberri.

Muchas de las mejores obras del año tienen autoría española, aunque siguen siendo mayoría los autores y autoras que deben buscar en el extranjero un espacio para su trabajo: nombres como Belén Ortega o Teresa Valero son ejemplos de un éxito ya habitual en mercados tan exigentes como el norteamericano o el francés, lo que habla tanto de su extraordinaria calidad como de las dificultades que pasan aquellos que quieren vivir del cómic en España. Y atentos porque esa excelencia ha conseguido romper uno de los mercados más herméticos del mundo: desde este año Kenny Ruiz publica en la revista japonesa Bessatsu Shōnen Champion la serie Team Phoenix, basada nada más y nada menos que en las creaciones de Osamu Tezuka. Un éxito sin precedentes que llegará el año que viene a nuestro país, destacando dentro del tsunami de mangas (no hay descripción más apropiada) que se editarán.

Frente a este panorama, resulta curioso que otra de las corrientes que este 2021 haya consolidado sea la de recuperación de clásicos del cómic: mientras la mallorquina Dolmen sigue con exquisitas ediciones de clásicos de la tira de prensa estadounidense como el Flash Gordon de Dan Barry, otras editoriales como Diábolo se apuntan a esta tendencia con una espectacular restauración de los tebeos de género de la EC Cómics (con títulos como Tales from the Crypt y Weird Science). Una tendencia que no se olvida del tebeo español de los ochenta, con títulos como Kraken, de Antonio Segura y Jordi Bernet (DQomics), La pista atlántica, de Miguel Calatayud (Desfiladero), Livingstone contra Fumake, de Mique Beltrán y Keko (Diábolo) o el preciosista Drácula de Fernando Fernández (Cartem Cómics).

Y, como era de esperar, por supuesto que hay mangas en esta tendencia: desde la edición de las obras maestras del “Dios del Manga” que PlanetaCómic está haciendo en su Biblioteca Tezuka al mítico Kamen Rider de Shōtarō Ishinomori (Oosso Cómics), pasando por la obra de Riyoko Ikeda o Tsukasa Hojo, el cómic japonés más clásico también tiene su espacio.

Los 10 mejores cómics del año

portada 'Warburg & Beach', JORGE CARRIÓN y JAVIER OLIVARES. EDITORIAL SALAMANDRA GRAPHIC

Autor: Jorge Carrión y Javier Olivares.
Editorial: Salamandra Graphic.

El tebeo más sugerente del año trasciende el concepto de libro para convertirse en un fascinante metaobjeto que reflexiona sobre la lectura y el mundo que genera a su alrededor. Las figuras de la librera Sylvia Beach, propietaria de la mítica Shakespeare & Co de París, y de Avy Warburg, fundador de la inmensa Biblioteca de Estudios Culturales, toman el protagonismo de una obra coral por la que pasarán Mary Wollstonecraft, madre de Mary Shelley y pionera del feminismo; el editor Joseph Johnson; la librera Frances Steloff, o Marcel Duchamp, conformando un discurso de celebración del libro y la lectura que los revela como impulsores no solo de la cultura, sino de la propia esencia de lo que entendemos por humanidad. Olivares y Carrión diseñan un cómic que no permite traslación a otros medios, ni siquiera a soportes digitales: solo puede ser disfrutado a través de la lectura entendida como placer intelectual pero también como disfrute en el que tacto, oído y olfato contribuyen a una experiencia sensorial total.

portada 'todo bajo el sol', ANA PENYAS. EDITORIAL SALAMANDRA GRAPHIC

Autor: Ana Penyas.
Editorial: Salamandra Graphic.

La artista valenciana demuestra con su segunda obra larga que el Premio Nacional ganado con su debut, Estamos todas bien, era el anticipo de una de las voces más interesantes de la narrativa gráfica patria. En un minucioso ensayo gráfico, Penyas hace un análisis del proceso de turistificación masiva de las costas españolas, evitando caer en el estereotipo fácil para entender las profundas ramificaciones que ha desarrollado, desde la política a la sociedad pasando por el urbanismo y la propia geografía. Los lugares toman protagonismo en este recorrido que muestra una mutación irreversible desde los años sesenta, contando historias desde su posición de testigos silentes, reconvertidos en coloridas postales que hacen de escenario para vidas obligadas a aceptar una realidad que las inercias han establecido como la única posible. Pueblos de tradición marinera que muestran hoy skylines infinitos de inmensos rascacielos ante los que parece quedar solo la resignación de la aceptación. Una reflexión brillante.

portada 'Romeo Muerto, SANTIAGO SEQUEIROS. EDITORIAL RESERVOIR BOOKS

Autor: Santiago Sequeiros.
Editorial: Reservoir Books.

Durante 25 años, la leyenda de Romeo Muerto fue creciendo mientras Santiago Sequeiros se hundía en un abismo que le llevaba por los infiernos del alcohol. Una historieta de la que todo se sabía, pero nunca terminada salvo en la mente perdida de un autor que encontró en La Mala Pena un refugio donde escapar y, quizás, la única luz que seguir. Sequeiros salió, pero Romeo seguía dentro y, cual Orfeo, el autor se adentró de nuevo en ese olvidado lugar donde la lluvia de orujo no puede evitar que nuestra nariz se tapone con el fuerte olor de sudor revenido, de orina y sexo angustiado. Su trazo orgánico y visceral recorrió otra vez el perfil de la Mamá Grande, Ambigú y Simónide, componiendo un caligrama de dolor arrebatado, un hilo que le permitirá salir del infierno mientras ata al lector en su laberíntica aflicción, en esos perturbadores aromas que escuecen en los ojos, que nos recuerdan que las esquinas escondidas de este barrio maldito están rellenas de nuestras propias penas.

portada 'Polen dorado', SEIICHI HAYSASHI. EDITORIAL GALLO NERO

Autor: Seiichi Hayashi (Traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés).
Editorial: Gallo Nero.

Las historietas de Seiichi Hayashi son una amalgama insólita que nace de la reconocible tradición del manga, pero que encuentra inspiraciones en la fascinación por la cultura occidental. Relatos que pueden iniciarse con una antigua leyenda para ser pronto atraídos por el cine de la Nouvelle Vague o por el pop art, pero recombinándose para encontrar un camino propio que deambula por una poética que nace del equilibrio entre los silencios y los trazos. Las viñetas de Hayashi crean sensaciones y sentimientos perturbadores, se llenan de personajes de miradas perdidas, que se rehúyen entre ellos pero que buscan la complicidad de un lector atrapado ante la belleza del desamor resignado, del amor escondido o del dolor incomprendido. Poemas visuales desgarrados que hacen de los dibujos las notas de canciones silenciosas que resuenan en nuestras retinas. Un cómic que nos recuerda que los estereotipos asociados al manga no tienen nada que ver con su fecunda historia y realidad.

portada 'Los grandes espacios', CATHERINE MEURISSE. EDITORIAL IMPEDIMENTA

Autor: Catherine Meurisse (Traducción de Rubén Martín Giráldez).
Editorial: Impedimenta.

Para Catherine Meurisse La levedad fue un ejercicio catártico necesario, en el que descubrió que el horror de la muerte que le acompañaba tras los asesinatos de sus compañeros de Charlie Hebdo solo podría ser paliado a través del arte. Un clavo ardiendo en la desesperación que nacía mucho antes de la tragedia, en la pasión por el arte que se fraguó desde su niñez en la campiña. Los grandes espacios es un recorrido por la memoria de una niña que evita las trampas nostálgicas para encontrar las fuentes de la fascinación por el arte y la necesidad de crear, recuperando recuerdos que cada presente ha vuelto a construir con cada experiencia lectora. Da igual que la memoria sea estimulada por el penetrante olor de una madalena recién hecha o por una boñiga de vaca en el campo: nuestra mente recreará ese momento mezclando sensaciones reales con, quizás, las palabras de un verso de Baudelaire recién leído, conformando una nueva realidad vivida en un proceso que Meurisse explora con magisterio.

portada 'Saqueo', FREDERIK PEETERS. EDITORIAL ASTIBERRI

Autor: Frederik Peeters.
Editorial: Astiberri.

La obra de Peeters ha encontrado siempre un particular equilibrio entre la reflexión desde la memoria personal y una decidida fascinación por la ciencia-ficción. Saqueo podría definirse como un experimento que lanza puentes entre ambas, un análisis personal que usa el lenguaje del género en una arriesgada propuesta que, a través grandes ilustraciones a toda página, cuenta sin palabras la historia de un personaje que intenta retener su humanidad mientras los escenarios que le rodean cambian a velocidad de vértigo. Imágenes de una espectacular potencia visual que relatan episodios del fin de un mundo arrastrado por la destrucción de la naturaleza, el odio, la guerra y un sistema que olvida a los seres humanos, saqueando nuestro propio futuro. A modo de versos de un violento poema, las imágenes se suceden en un caos aparente que toma forma de angustia y desesperación al reconocer en ellas nuestra realidad cotidiana.

portada 'El pacto', PACO SORDO, EDITORIAL NUEVO NUEVE

Autor: Paco Sordo.
Editorial: Nuevo Nueve.

Si solo se mira una sinopsis de El pacto, la deuda con la inquietante Misery de Stephen King sería tan evidente que podría hacer olvidar una obra que toma ese punto de partida solo como una excusa para construir una reflexión poliédrica y ácida sobre el oficio de dibujante de cómics, pero también un homenaje irredento a esa maravillosa generación de autores de la Escuela Bruguera que retrató la vida de este país con una mirada vitriólica. Sordo juega con el lenguaje y el estilo para recrear un falso documental que es un recorrido por la historia de nuestro tebeo y una declaración de admiración por el gran Manuel Vázquez, pero también un reflejo fiel de las dificultades del creador de historietas, desde el miedo a la página en blanco a la dura realidad de una profesión de la que es difícil vivir.

portada 'Hoops', GENIE ESPINOSA. SAPRISTI COMIC

Autor: Genie Espinosa.
Editorial: Sapristi Cómic.

Genie Espinosa forma parte de una generación que, desde un bagaje de influencias visuales apabullante, se ha formado en los fanzines buscando en el lenguaje del cómic una herramienta para expresarse. Hoops es un brillante debut en la narración larga que reescribe el mito de Alicia en términos de empoderamiento femenino y juvenil, que asume con naturalidad la diversidad y la impulsa en un viaje acelerado a través del espejo. El reconocible y particularísimo estilo de Espinosa se adapta como un guante a una narración que toma lo inusual para lanzar metáforas sobre las elecciones y la búsqueda de la identidad personal desde una perspectiva vitalista y contagiosa.

portada 'Giganta', JEAN-CHRISTOPHE DEVENEY y NURIA TAMARIT. NORMA EDITORIAL

Autor: Jean-Christophe Deveney y Nuria Tamarit.
Editorial: Norma.

La castellonense Núria Tamarit se ha convertido en poquísimo tiempo en un nombre a seguir en el panorama comiquero patrio con tanta fuerza que sus ecos han llegado pronto a Francia. El guionista Jean-Christophe Deveney pensó en ella para una relectura de los cuentos clásicos que no renuncia a la didáctica de la fábula, pero actualizando su mensaje con un discurso moderno que abraza la realidad de su tiempo. Para Tamarit el relato de esta chica gigante es la oportunidad de desplegar un talento visual desbordante, que se acopla a la perfección a la fantasía que envuelve esta historia de empoderamientos y aspiraciones. La dibujante se mueve con naturalidad por el género (como también ha demostrado en la casi simultánea El enebro, editada por La Cúpula), asimilando las influencias de la maravillosa época de la animación que vivimos en un estilo personal y propio que parece consustancial a la naturaleza del cuento.

portada 'La isla', MAYTE ALVARADO. EDITORIAL RESERVOIR BOOKS

Autor: Mayte Alvarado.
Editorial: Reservoir Books.

Hay obras que sorprenden desde que abrimos su primera página. Las formas ondulantes que mueven masas de azules entre el blanco de la página son un mantra mesmérico que obliga a seguir la lectura de La isla al ritmo que marca su autora. Una historia de ausencias, de pérdidas y de olvido que una paleta de colores terrosos y azules irá desgranando sin apenas palabras, solo con sensaciones evocadas por imágenes que nos traen el sonido de las olas y el olor a mar, pero también sentimientos, a veces dolorosos, a veces gozosos. Sentimientos que se entrecruzan con los recuerdos y las miradas, que habitan en las calles de una aldea perdida, en una playa recóndita donde la soledad se siente en el trazo, en las sombras de cromatismos cambiantes e infinitos espacios en blanco. Alvarado consigue una obra de lectura pausada pero intensa que deja poso durante mucho tiempo.

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