Faltan cinco minutos para que arranque el primer mitin de campaña de Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía y coordinador regional de Ciudadanos en esa comunidad y uno de los 11 candidatos que se han presentado a las primarias del partido para presidir el Gobierno autónomo. A las puertas de la fundación Valentín de Madariaga y Oya, en Sevilla, aguardaba este sábado para entrar Antonio Sánchez, afiliado de la formación. Viene de escuchar las propuestas de otro de los aspirantes, Antonio del Pozo, en la sede de la capital hispalense y el viernes por la tarde asistió al acto organizado por Fran Carrillo, diputado regional por Córdoba y el principal rival de Marín. “Iré a todos los eventos que pueda o a los que me inviten los candidatos, para ser que nos dan por muertos, por lo visto estamos muy vivos”, advierte.

Al acto de Marín han acudido alrededor de medio centenar de personas. Algunos militantes, convencidos de su voto, otros a la expectativa. La mayoría de los consultados por este diario estuvieron, como Sánchez, el día anterior en el acto de Carrillo y están atentos a las notificaciones y mensajes del resto de los aspirantes. Son conscientes de que en Andalucía se juega buena parte del futuro de Cs en el resto del país, y aunque son críticos con determinadas actitudes de los líderes de la formación, no se resignan a desaparecer. “Estamos en la UCI, pero aún no hemos muerto”, reconoce Francisco Serrano, un afiliado que ha viajado directamente desde Osuna. El ruido generado por la inadmisión provisional de la candidatura de Carrillo ha abierto aún más la grieta entre el llamado sector crítico del partido y los más cercanos a la dirección, evidenciando la división interna. “Estas primarias no nos favorecen porque solo representan intereses particulares y la diversidad de opiniones dentro del partido”, se lamenta otra afiliada que prefiere mantener el anonimato.

Ciudadanos Andalucía tiene 2.589 afiliados que entre el próximo lunes y martes están habilitados para elegir a su candidato a presidir la Junta. No es la primera vez que se celebran este tipo de elecciones internas y ni siquiera esta es la ocasión en la que más contendientes concurren —en 2018 hubo 13―, pero, lo que es un hecho es que la situación interna del partido, tanto a nivel nacional como regional, y los ánimos de las bases, sumidos ambos en una espiral de desconcierto y derrotismo, plantean una realidad que dista mucho del escenario de euforia y optimismo de hace tres años.

Entonces el partido aspiraba al sorpasso al PP en esa comunidad, y aunque se quedó a cinco diputados de lograrlo, sí consiguió formar Gobierno, apeando del poder al PSOE, después de 37 años. Ahora se ha hundido en una peligrosa irrelevancia, incapaz de rentabilizar su presencia en la Junta. “Habría que haber vendido mejor lo que han hecho nuestros consejeros, pero cabría preguntarse qué hubiera pasado si [Juan Manuel] Moreno hubiera gobernado en solitario, no creo que hubiera mantenido el perfil moderado, mire a [Pablo] Casado”, señala Amalia González. Ella achaca la caída libre de su partido en Andalucía a la estrategia adoptada por la cúpula nacional. “El ruido de fuera en Andalucía siempre funciona”, indica. Otro compañero de partido, que tampoco quiere dar su nombre, opina, sin embargo, que Cs en la comunidad ha sabido “encapsularse” frente a lo que pasa fuera y está satisfecho con que haya tantos candidatos. “Eso es síntoma de democracia interna, ahora, los experimentos con gaseosa”, advierte.

Domingo Castillo también acudió el viernes a escuchar a Carrillo. Aún no ha decidido su voto. “En todos los partidos hay críticas, pero al final lo importante es el fondo y en el fondo tampoco hay tantos matices”, señala. Aunque muchos de los presentes en el acto de Marín reconocen que la polémica de las últimas horas a cuenta de la validación de la candidatura de Carrillo —que él mismo se ha encargado de avivar en redes sociales― no beneficia a la imagen del partido, también coinciden, como Castillo, en que en lo propositivo no hay tanta distancia. “Carrillo ayer estuvo muy correcto. Las propuestas son muy parecidas, quieren hacer lo mismo, entonces parece que hay algún interés detrás partidario de fomentar una división que solo hace daño al partido”, señala un afiliado que no quiere dar su nombre porque, curiosamente y como en el caso del diputado cordobés, le acaban de notificar que no está al corriente de todos los pagos.

Los militantes que han ido a ver a Marín demuestran estar al tanto de lo que opinan y de las propuestas del resto de los candidatos, aunque confiesan que a muchos no los conocen y que siguen sus iniciativas en redes sociales. Hay alguno más despistado. “Pensaba que solo se presentaban tres. Ayer estuve con Carrillo, pero si resulta que hay hasta 11, está claro que en tres días no voy a poder enterarme de todo”, explica una de las asistentes más jóvenes que, además de no revelar su identidad tampoco quiere valorar a los dos aspirantes que ha escuchado: “Mi valoración, como mi voto me los guardo para mí”.

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Poco queda de esa ilusión un tanto ingenua que impulsó los inicios de Cs. Sus militantes no rehúyen la realidad, pero tampoco se resignan a desaparecer. “Por mucho que veamos al partido acabado, tenemos que sujetarnos a algo para que no muera. Somos necesarios”, asegura Serrano. Este maestro sabe de lo que habla porque se inició en política en la UCD y luego siguió en CDS. “Veo que el camino es similar, pero no puedo morir políticamente tres veces”, sonríe con ironía.

Llamamiento a la unidad y peticiones de debate

En su primer acto oficial de campaña —la tarde del viernes estuvo en Jerez (Cádiz) y el domingo va Málaga, donde coincidirá con su principal contrincante de hace tres años, Elena Bago— Marín también ha puesto especial empeño es llamar a la unidad del partido y en convencer de la necesidad de que el proyecto siga vivo en Andalucía para relanzarlo a nivel nacional. Visiblemente emocionado —ha roto a llorar en el arranque de su intervención—, Marín ha cuestionado a quienes “ponen en duda las estructuras de su partido”. “Yo me presento para presidir la Junta, no para cambiar el partido”, ha señalado en una referencia velada a Carrillo, su principal oponente que, en este diario manifestó la necesidad de “regenerar y cambiar a quienes han sumido al partido en la irrelevancia” y que en las últimas 24 horas ha cuestionado la limpieza de las primarias después de que la Comisión de Garantías no hubiera aceptado su candidatura por no estar al corriente del pago de más de 4000 euros en cuotas por su condición de cargo orgánico.

Una vez rehabilitado, tras haber depositado el importe en la cuenta de Cs, Carrillo continúa con su estrategia de enfrentamiento cuerpo a cuerpo con Marín —el viernes exigió que se publicara si estaba o no al corriente de sus pagos entre 2015 y 2021— y ha pedido en Twitter un debate el domingo a las 12 en la sede del partido en Sevilla con todos los candidatos, aunque solo citaba expresamente al vicepresidente de la Junta. El viernes la candidata por Renovadores, Carmen Almagro, solicitó lo mismo —incluso en la hora y el lugar― a la dirección del partido. Lo comunicó por redes sociales, pero su mensaje pasó desapercibido.





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