Angelique Coetzee, en una imagen de archivo de 2008.

A finales de noviembre un hombre en la treintena acudió a la consulta de la doctora Angelique Coetzee en Pretoria, la capital de Sudáfrica, porque no conseguía aliviar con medicación un intenso dolor de cabeza y corporal. Explicó que quizás un sobresfuerzo físico que había hecho un par de días antes era la causa, aunque también notaba como si fuera a caer en una gripe, algo extraño estando a las puertas del verano austral. Como medida preventiva, Coetzee le prescribió hacerse una PCR para descartar que se hubiera contagiado de la covid, sin creer que fuera a dar positivo porque la incidencia nacional del virus estaba en apenas un 2% de casos positivos.

Al día siguiente, ante la certeza por la experiencia acumulada, Coetzee alertó a la red de facultativos de sanidad que engloba al 90% de los profesionales del país de que tenía un paciente que había dado positivo, pero que el resultado no coincidía con la variante delta. Fue el primer caso conocido de ómicron en Sudáfrica, que dos semanas después —siendo la variante dominante en la provincia de Gauteng, la más poblada del país— registra más de 20.000 casos nuevos al día (un 26,8% de positividad).

Pregunta. ¿Cuál es la situación actual en su consulta?

Respuesta. Lo que estamos viendo siguen siendo casos de enfermedad leve, la mitad de los pacientes a los que atendemos a diario están dando positivo en la prueba de la covid, de entre los que vienen con síntomas del contagio. Por el momento, es una situación que podemos manejar, desde el punto de vista del cuidado de la salud. Presentan síntomas leves de la enfermedad y no está siendo necesario enviarles al hospital. Aunque los casos en los hospitales están empezando a crecer. Según los datos que tenemos, los que acaban en el hospital son personas no vacunadas, aunque también hay unos pocos que estaban vacunados y se han contagiado, sin saber con certeza que sea ómicron o delta porque, por el momento, no se está facilitando esta distinción en los datos.

P. Las últimas cifras apuntan a un aumento del 200% de las hospitalizaciones.

R. Los hospitales no están saturados, pero vamos hacia las fiestas navideñas, y sabemos que la gente no va a escuchar las advertencias. Por eso decimos que en las próximas semanas tendremos más casos y que será crucial respecto a los casos graves, porque respecto a los leves no estamos registrando cambios significativos.

P. ¿Están detectando síntomas nuevos, relacionados con ómicron, o han podido confirmar alguna teoría inicial respeto a la nueva variante?

R. Siguen siendo los mismos, la mayoría de los síntomas clínicos se concentran en dolor de cabeza, dolor muscular y fatiga. Es de lo que se quejan los pacientes al venir a la consulta, y a eso a veces se añade la nariz bloqueada o dolor de garganta. No vemos que tengan realmente fiebre, ni a nadie que necesite oxígeno en atención primaria, incluso no se les da cuando son hospitalizados. Lo que está ocurriendo en los hospitales es que acuden por otro motivo y cuando les hacen la prueba dan positivo, pero no iban porque se sintieran mal con síntomas de covid, por eso la mayoría no necesita oxígeno.

P. ¿Hay una gran diferencia en la reacción de los que están vacunados y los que no lo están?

R. Los vacunados suelen tener síntomas leves y experimentan menos acumulación de dolores, aunque también estamos viendo a pacientes contagiados leves no vacunados. Debo decir que el dolor de cabeza fuerte lo catalogamos como una dolencia leve, pero para los pacientes es grave. El dolor muscular que sienten también. En general, los síntomas son mucho peores en los que no están vacunados. Por lo que sigo pensando que las vacunas protegen: incluso si no impiden que cojas la infección, estamos viendo que no enferman tanto.

P. ¿Cómo cree que va a evolucionar la variante ómicron?

R. Es una pregunta difícil. Lo que ya estamos comprobando es que ómicron se va a quedar en casos leves, con algunos graves, pero la ómicron no será nunca tan grave, en la misma escala de casos severos que la delta. La variante delta era diferente y muy peligrosa.

P. Con los datos que tenemos, ¿es posible afirmar que ómicron no es tan grave?

R. Sí, no es tan grave porque la mayoría de los casos que estamos registrando son leves. Pero estoy convencida de que tendremos también casos graves con ómicron. La gente no debe malinterpretarnos cuando decimos que no es tan peligrosa. En este momento, los casos graves no lo son tanto como antes. Con delta recuerdo que, en la Asociación Médica de Sudáfrica, en la tercera semana le pedimos al Gobierno que empezara a cerrar las escuelas y lugares públicos porque la gente estaba muy enferma. Eso no está pasando ahora.

P. ¿Por qué está segura de que habrá también casos graves con ómicron?

R. Por el tipo de infección que es, la SARS provoca una inflamación en el aparato respiratorio. Lo que ocurre si no estás vacunado es que tu sistema inmunitario no tiene capacidad para defenderse, en especial si tienes comorbilidad. Y así es como empezó en el sector de los hospitales públicos, las primeras admisiones eran principalmente hombres jóvenes con algún trastorno o enfermedad adicional no vacunados.

P. ¿Qué recomendaciones daría para evitar contagiarse de ómicron en estos momentos?

R. Es importante que la gente siga llevando la mascarilla, una buena, de buena calidad, y si es reutilizable que se lave cada día, no usar mascarillas sucias, permanecer alejados de grupos de más de 15 personas y ponerse la vacuna o el refuerzo siguiendo las indicaciones del Ministerio de Sanidad.

P. ¿Cómo se están coordinando para compartir datos y proporcionar información contrastada? ¿Ha obligado ómicron a crear un sistema más rápido, en tiempo real?

R. Tenemos una red de médicos que estamos atendiendo a pacientes a diario, trabajamos de forma estrecha con asociaciones e instituciones que recopilan los datos. El 90% de los médicos generalistas del país pertenecemos a la red y lo que estamos viendo son síntomas leves… Nos comunicamos, lanzamos preguntas y observamos si algo está cambiando desde el punto de vista clínico, o si está habiendo más hospitalizaciones, que no parece. Algunos médicos están enviando a pacientes al hospital, pero es un número realmente bajo.

P. ¿Cómo se siente al haber sido la primera médica en alertar sobre ómicron?

R. Estoy contenta de que fuera capaz de darme cuenta con el paciente que vi ese día de que había algo diferente. Eso te lo da la experiencia de muchos años, la práctica. Fue muy interesante cómo al comprobar el diagnóstico del paciente esa mañana, él miró mi cara y yo sentí que estaba en estado de choque, porque supe inmediatamente lo que significaba. Ahora vamos mejor, más tranquilos, porque estamos siendo capaces de analizarlo.

P. ¿Esos primeros pacientes que atendió de ómicron se recuperaron rápido?

R. Sí, fueron todos leves. De los 70 que he podido atender en estos días no he mandado ni a uno de ellos al hospital.



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