Paula Arcos lanza ante la defensa alemana.JOSEP LAGO (AFP)

España empezó la noche atrapada en un túnel muy negro y la acabó llena de luz, clasificada para las cuartas semifinales de su historia en los Mundiales. Después en un inicio a ciegas, protagonizó una mutación radical para someter a Alemania. Por encima de todo, fue la obra de las jóvenes. De la osadía de Paula Arcos para percutir sobre las torres germanas; del acero en defensa de Maitane Etxeberria; de una Carmen Campos iluminada que dejó el partido de su vida con siete tantos sin fallo cuando más apretaba la soga; y de una portería, esta vez con Merche Castellanos, que siguió con la persiana echada.

Sin apenas huellas de la capitana Carmen Martín, ausentes las veteranas Nerea Pena y Lara González, y en la recámara una Mireya González tocada, la nueva batería de las Guerreras son las principales protagonistas de otro toque de corneta de esta selección cíclica que vuelve a ponerse bajo el foco. Les ha tocado un camino accesible en el torneo y no han desperdiciado la oportunidad, elevando el nivel con el paso de las jornadas. Alemania no era ninguna fiesta y supieron someterla. El viernes les espera el ganador del Noruega-Rusia, aún más difícil todavía, pero con la tranquilidad de haber cumplido.

Existía temor a Grijseels (32 tantos hasta entonces), a Bolk (15) y a los contragolpes alemanes. Pero con nada de eso tembló España en cuanto se corrigió a partir del minuto 20. La primera se quedó en tres tantos y la segunda, en cero. Ni las pérdidas, el clásico agujero de la selección, supusieron un problema.

Tal vez aturdidas por su condición de anfitrionas, después de ser recibidas con bengalas y tambores a su llegada al pabellón de Granollers, las Guerreras comenzaron a ciegas. Apenas cinco minutos tardó José Ignacio Prades en pedir tiempo muerto. “¡No hemos hecho nada todavía!”, les gritó con 0-3. La defensa les resultaba inabordable. Cada ataque era un suplicio y atrás no lograban sujetar a las germanas.

El toque del seleccionador tampoco tuvo un efecto inmediato. Las teutonas siguieron gobernando a su antojo: ocho minutos le llevó a España apuntarse el primer tanto y, en 18, solo había podido sumar tres, dos de ellos de penalti. No había un solo dato al que pudiera agarrarse la selección. La noche apuntaba a patinazo en casa.

Y, de repente, el choque viró de forma absoluta. Donde había un equipo desbordado se destapó uno lanzado. De cero a cien en dos minutos gracias a la segunda batería. El cohete lo tiró Maitane Etxeberria con dos tantos seguidos, a la faena se sumó una imberbe Paula Arcos y la remontada la confirmó Carmen Campos. Nueve goles entre las tres en el último tercio del primer tiempo. Y de postre, la contra, la gran arma alemana, se convirtió en el mejor argumento español para voltear.

El parcial de 11-3 resultó abrumador: del 3-7 al 14-10 del intermedio. Julia Maidhof, que había amargado con cuatro goles sin fallo, se ausentó. De Grijseels se perdieron pronto los pasos tras meter una diana tremenda de cadera. Las pérdidas se convirtieron en el problema de Alemania (5-7 al descanso) y, bajo palos, Merche Castellanos acumulaba siete paradas (12 al final con un notable 40% de eficacia).

El cuarto de hora de reflexión asentó aún más a la selección, que cazó una ventaja de cinco tantos (16-11). Campos era un elemento indescifrable. Entre tanto centímetro teutón, la menuda jugadora del Dijon se las arreglaba para burlar una y otra vez la vigilancia.

Contra la pared, Alemania se reinventó en busca de otra oportunidad, de su última oportunidad. Recurrió a la defensa 5-1 y apeló al despertar de Grijseels, que metió dos goles seguidos y provocó un penalti. El bloqueo, no dramático, inquietó a Prades, que debió detener el reloj para volver a ordenar a las suyas (19-17). Entonces apareció Alicia Fernández en lugar de Campos, variedad de recursos, y las Guerreras encontraron de nuevo el camino. Se trató del único bache que les quedó de camino a las semifinales. El resto fue cosa de una vieja cara, Silvia Navarro, que detuvo dos penaltis para ponerle el lazo a la cita. En medio del éxtasis, se produjo el discurso final de Carmen Martín, que apeló a las más jóvenes a no quedarse ahí. El viernes, la lucha por las medallas.

España, 26 – Alemania, 21

España: Castellanos (Navarro ps), Martín (3), Espínola, Alicia Fernández (3), Barbosa (2), Césareo, Gutiérrez (1) —equipo inicial—; Silvia Arderius, Carmen Campos (7), Maitane Echeverría (3), Soledad López, Kaba Gassama, Ainhoa Hernández (2), Almudena Rodríguez (1) y Paula Arcos (4).

Alemania: Eckerle (Filter ps), Lauenroth (2), Smits (1), Grijseels (3), Schmelzer (4), Bolk, Berger (1) —equipo inicial—; Kalf (2), Petersen, Stolle, Zschocke (2), Degenhardt, Maidhof (6), Schulze y Stockschlader.

Marcador cada cinco minutos: 0-3, 2-5, 3-6, 7-8, 11-9, 14-10, descanso; 17-12, 18-15, 21-17, 22-17, 23-20 y 26-21.

Árbitros: Christiansen y Hansen (Dinamarca). Exclusiones a Smits (2), Zschocke y Kaba Gassama por España.

Palacio de Deportes de Granollers: unos 1.600 espectadores.

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