Toyota hará otro importante cambio estratégico en los próximos meses. Al igual que Nissan, se ha convertido en un rezagado de la electrificación, cediendo el temprano liderazgo que le dio el híbrido Prius hace 25 años. Ahora, tras una serie de anuncios en septiembre y diciembre, pretende gastar 31.000 millones de euros en baterías y vehículos eléctricos. Es el doble que el reciente y decepcionante objetivo de Nissan, pero sigue siendo inferior a los 73.000 millones a que se ha comprometido Volkswagen.

No obstante, Toyota considera que puede vender 4 millones de eléctricos puros al año en 2030, el doble de lo previsto apenas tres meses antes. Sería impresionante. Pero eso no ha dejado de lado su amor por los híbridos. Se prevé que representen otros 4 millones de ventas dentro de nueve años. Toyota también está incursionando en la tecnología del hidrógeno para turismos, aunque sea más adecuada para grandes camiones y autobuses. La firma argumenta que estas tecnologías pueden reducir eficazmente la contaminación; fue una de las que se negaron a apoyar el compromiso de la COP26 de dejar de vender automóviles de gasolina para 2040. También ha presionado mucho en contra de los requisitos de propulsión puramente eléctrica, por ejemplo.

Su presión parece haber dado sus frutos en Australia, de cuyo mercado tiene un 20%. La estrategia del Gobierno, presentada en una sede de Toyota, parte de la base de que los híbridos constituirán la mayor parte de los eléctricos en las carreteras del país en 2030. Mas eso no reduciría demasiado las emisiones.

Hasta hace poco, a los accionistas no les preocupaba. Aparte de algún que otro bache, en la última década Toyota ha cotizado entre 9 y 12 veces los beneficios futuros, muy por delante de sus rivales tradicionales, como corresponde a su margen antes de impuestos, líder en el mercado. Entonces, Ford y GM, que pregonan su apuesta eléctrica, empezaron a superarla, pese a que sus márgenes previstos son mucho más bajos. Eso puede haber provocado que el jefe, Akio Toyoda, entre en acción.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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