La variante ómicron y sus implicaciones, el litio en Bolivia y más para tu fin de semana.


Stephanie Nolen, periodista del Times especializada en ciencia y salud, fue a Sudáfrica para reportear sobre el virus. Cuando intentaba volver a Canadá, su país, comenzaron a publicarse noticias sobre una nueva variante: ómicron. Ella se quedó atrapada durante horas, con decenas de pasajeros, y envuelta en una maraña de regulaciones contradictorias.

Nolen tuiteó sobre la caótica experiencia en tiempo real. Después reflexionó sobre cómo aún no contamos a nivel global con una respuesta unificada basada en la ciencia: “A dos años del inicio de todo esto, todavía no aprendemos a predecir la manera en que se comportarán el virus y las personas ni a hacer planes en consecuencia”.

Emily Anthes, otra periodista especializada en ciencia, coincide. La aparición de ómicron “desencadenó una serie de eventos inquietantemente familiares”. Se implementaron acciones similares a las de las primeras semanas de 2020, cuando por primera vez supimos sobre la COVID-19. Por eso esta variante, argumenta Anthes, puede ser un “ensayo general para la próxima pandemia”. Hasta ahora ha sido una prueba de que, a pesar de lo mucho que hemos aprendido, aún no logramos actuar del mejor modo ante una nueva amenaza de salud. Uno de los aspectos centrales con el fin de estar listos para la próxima crisis es combatir un patrón histórico: “Mejoramos y luego lo olvidamos y nos descuidamos”, dijo un experto.

Y es que, pasados 21 meses de vivir con la covid, “es como si hubiéramos desarrollado anticuerpos contra el miedo”, ensaya el psicólogo Adam Grant. Estamos viviendo, dice, lo que los expertos en riesgo llaman “un apocalipsis aburrido”: las noticias nos han desensibilizado, las alarmas han dejado de alarmarnos y, escribe Grant, cada vez que salimos de casa y no nos enfermamos nos volvemos menos sensibles ante el riesgo.

Así que aunque estemos agotados o aburridos de no bajar la guardia mientras vemos en bucle esta película de terror llamada pandemia, podríamos aplicar las lecciones aprendidas: retomar la vida y avanzar con los planes tiene sentido. Tener precauciones para conservar la salud, también.

P. D.: A propósito de apocalipsis, hace unos días leía sobre la vez que Dennis Overbye, autor de la columna “Allá afuera” sobre el espacio, tuvo que dar la noticia de que el fin del mundo estaba cerca.


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Este año ha estado lleno de contraluces: vimos a una turba de personas armadas asaltar el Capitolio. Presenciamos la juramentación de un nuevo presidente en la Casa Blanca. Vimos cómo las caravanas de migrantes recorrieron varios países para llegar a la frontera sur de Estados Unidos. Fuimos testigos de una serie de protestas en Colombia y seguimos los movimientos, en la viga y fuera de ella, de Simone Biles en Tokio. Seguimos la caída de Kabul y, como en la foto que vemos arriba, una de nuestras fotógrafas nos llevó al momento en el que un pescador en Tan-Awan, una pequeña población en Filipinas que depende en buena medida del turismo, da de comer a un tiburón ballena, una acción que permite que los turistas logren ver a estos animales. Aquí tenemos una compilación [en inglés] de algunas de las imágenes que definieron este año.


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