Las películas de James Bond son un clásico del cine que lleva décadas manteniéndose vigente, sin embargo, la saga no ha estado libre de polémicas y cuestionamientos, como el trato hacia las mujeres y el enaltecimiento de la violencia.

Incluso, la mayoría de los seis actores que han interpretado al Agente 007 ha hablado mal del personaje o ha revelado malas experiencias al adoptar el papel de Bond por años.

Sin embargo, uno de los aspectos más preocupantes de la saga es la representación continua de las personas desfiguradas con sus villanos, incluyendo a los personajes Safin (interpretado por Rami Malek) y Blofeld (Christoph Waltz), que en la reciente No Time to Die aparecen con cicatrices faciales.

Pero esta práctica no es algo exclusivo de la última película, las cicatrices y las discapacidades faciales se han utilizado a menudo para representar el mal en la franquicia, recordemos a Silva (Javier Bardem) en Skyfall y Le Chiffre (Mads Mikkelsen) en Casino Royale, así como varios otros villanos de las películas anteriores: Jaws, Oddjob, Emilio Largo, Alec Trevelyan y Zao.

Esto ha sido cuestionado reiteradas veces, por internautas que empatizan con el tema y por personas que tienen alguna desfiguración facial, pero hasta el momento nada ha cambiado en la popular saga de acción.

Jen Campbell, escritora y divulgadora de temas relacionados a personas con discapacidades, criticó esta práctica a fines de septiembre de 2021 en Twitter días antes de su estreno:

“Cada vez que se hace una nueva película de James Bond, se les pide a los productores que reconsideren su representación de la desfiguración. Y cada vez dicen que no les importa. La nueva película, que se estrena esta semana, no es una excepción. Esta vez hay dos villanos con desfiguraciones faciales. Qué afortunados somos”.

Asimismo, el presentador y actor Adam Pearson, que tiene neurofibromatosis, un trastorno en el que se forman tumores dentro del tejido nervioso, dijo a ITV News: “Cuando el único personaje con una cicatriz o desfigurado se muestra en la pantalla como el villano, se está perpetuando el uso de un tropo anticuado y obsoleto”.

Pearson considera que no hay ninguna razón por la que alguien con una diferencia visible no pueda interpretar al interés amoroso de alguien o al héroe de la película.

“No se trata de prohibir que los malos tengan cicatrices o decirle a la gente que no disfrute de una ida al cine, se trata de marcar una línea en la arena y decir que ahora es el momento de asegurarse de que otros personajes se vean en la pantalla con una diferencia visible también”, afirmó Pearson.

Adam Pearson Changing Faces

Lo que hacen estos estereotipos negativos en el cine es perpetuar la discriminación hacia las personas con cicatrices o desfiguradas, y comprensiblemente, esta mala práctica los está cansando. Es por eso que exigen una representación más positiva en la industria cinematográfica.

El actor Robert Rhodes, que tiene cicatrices faciales, dijo que la gente lleva esas connotaciones a la vida real: “Películas como esta echan leña al fuego de los abusadores”.

“Cuando estaba en la escuela primaria, circulaba una imagen para acosarme. No sabía quién era en ese momento, pero era una foto del muñeco Chucky con todas las cicatrices y alguien había escrito mi nombre debajo. Cuando descubrí que el personaje era un asesino despiadado, estaba muy confundido y herido. ¿Acaso eso significaba que iba a crecer para ser malvado y malo?”, reveló el actor.

“Necesitamos ver a las personas con diferencias visibles como héroes a veces, porque son héroes. Vivir con una diferencia es difícil, con las miradas, los comentarios y el abuso que podemos recibir, solo por cómo nos vemos», agregó Rhodes.

Robert Rhodes Changing Faces

Al productor de las películas de James Bond, Michael G. Wilson, se le preguntó sobre la tendencia de la desfiguración en la saga en una entrevista de 2012 con Den of Geek, pero afirmó que se debe a una especie de “tradición literaria”.

“Es en gran medida un dispositivo “Fleming” [refiriéndose a Ian Fleming, creador de la saga] que se usa a lo largo de las historias: la idea de que la deformidad física y la deformidad de la personalidad van de la mano en algunos de estos villanos. A veces es un factor motivador en su vida y lo que los hace ser como son. Él tenía eso como parte de los personajes que ideó (…)  Es solo parte de la tradición de escribir, en realidad”.

Afortunadamente, ha habido movimientos en la industria del cine para acabar con la discriminación contra las personas con cicatrices, quemaduras o marcas.

En 2018, el British Film Institute dejó de financiar películas en las que los villanos aparecen con desfiguraciones faciales, esto luego de una campaña de Changing Faces llamada “I Am Not Your Villain” (No soy tu villano). La organización benéfica calificó la práctica como un “estereotipo perezoso” que debe terminar.

Ahora que la era de James Bond con Daniel Craig ha terminado, es la oportunidad perfecta para que los productores de cine se deshagan de la caricatura del “villano desfigurado” y comiencen a promover la inclusión en la próxima película.

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