En algunos lugares de trabajo, las pulseras de colores han ofrecido una manera de comunicar discretamente sus límites a quienes salen de casi dos años de aislamiento relativo. Como ventaja adicional, las empresas de pulseras cuyas ventas se desplomaron en 2020, cuando los eventos se paralizaron, están felices de ver que el negocio se recupera. Por ejemplo, una compañía de Wisconsin ha vendido decenas de millones de pulseras relacionadas con la COVID-19 a más de 3000 organizaciones en los últimos 18 meses.

Para Wristband Resources, un negocio de brazaletes con sede en las afueras de Milwaukee, el segundo viernes de marzo de 2020 fue el “día D”. Se acabaron los conciertos, los festivales y los retiros escolares. Mike Gengler, director de información, iba de un lado a otro entre su casa y la oficina, pero no sabía qué instrucciones darles a sus trabajadores. Las ventas cayeron casi a cero para la empresa, que tiene 140 trabajadores en su plantilla.

Unas dos semanas después, los pedidos empezaron a llegar de nuevo. Gengler verificó las direcciones de entrega para ver a dónde se enviaban sus pulseras y encontró un cliente improbable: el sector de la construcción comercial. Estos clientes nuevos de Wristband Resources, que estaban reabriendo sus obras, querían tener una manera fácil de identificar a los trabajadores que habían completado sus controles de temperatura del día.

Fue un momento revelador para Gengler y sus compañeros de equipo, quienes se dieron cuenta de que la pandemia podía darle usos inesperados a un conjunto de pulseras multicolores. Para ese verano, su empresa estaba enviando pulseras a cientos de oficinas a medida que reabrían. Wristband Resources terminó el año 2020 sin pérdidas en la venta en línea; las pulseras relacionadas con la COVID-19 representaron alrededor del 60 por ciento de sus ingresos. La empresa terminó 2021 con mejores ventas en línea que las que tuvo en 2019.

“Vamos a ir a un evento de combate láser para celebrarlo”, dijo Gengler. “Estoy orgulloso de que nos hayamos mantenido fieles a nuestra esencia mientras muchos de nuestros competidores se inclinaron a producir equipos de protección personal”.

Gengler comentó que, debido a la típica ralentización del negocio por las fiestas, era demasiado pronto para ver cómo la variante ómicron afectaría sus ventas, aunque añadió que algunas empresas podrían utilizar las pulseras con fines de identificación a medida que sus disposiciones sobre la vacunación entren en vigor en las próximas semanas.

En Clyde & Co, un bufete de abogados internacional, la estrategia de las pulseras supuso un cierto alivio para los integrantes del equipo que se mostraban aprensivos ante las complejidades interpersonales del trabajo presencial. El bufete les había exigido a sus más de 2000 empleados en el Reino Unido que volvieran a la oficina dos días a la semana a partir de septiembre, aunque tras las recientes disposiciones del gobierno esos miembros del personal vuelven a trabajar desde casa.

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