Como señaló Cohen, el profesor en Wharton, en muchos sentidos el enfoque de Tesla es un retroceso a los primeros tiempos del automóvil, cuando Ford poseía sus propias plantas de acero y plantaciones de caucho. En las últimas décadas, la sabiduría automovilística convencional decía que los fabricantes debían concentrarse en el diseño y el ensamblaje final y delegar el resto en los proveedores. Esa estrategia de tercerización ayudó a reducir la cantidad de dinero que las grandes empresas invertían en las fábricas, pero las dejó vulnerables a las turbulencias de la cadena de suministro.

También ayuda el hecho de que Tesla sea una empresa mucho más pequeña que Volkswagen y Toyota, que en un buen año producen más de diez millones de vehículos cada una. “Para empezar, es una cadena de suministro más pequeña”, dijo Melsert, que ahora es director ejecutivo de American Battery Technology Company, una empresa de reciclaje y minería.

La línea de Tesla también es más modesta y fácil de abastecer. El sedán Model 3 y el vehículo utilitario deportivo Model Y representaron casi todas las ventas de la empresa en 2021. Además, Tesla ofrece menos opciones que muchas de las empresas automotrices tradicionales, lo que simplifica la fabricación.

“Se trata de un enfoque más simplificado”, comentó Phil Amsrud, analista principal sénior de la compañía de investigación IHS Markit experto en los semiconductores de los automóviles. “No tratan de manejar muchas configuraciones diferentes”.

El software de Tesla, que puede actualizarse a distancia, se considera el más sofisticado del sector automovilístico. Sin embargo, los automóviles de la empresa probablemente utilicen menos chips, según los analistas, porque la compañía controla funciones como la refrigeración de las baterías y la conducción autónoma desde un número menor de computadoras centralizadas a bordo.

“Tesla tiene menos cajas”, dijo Amsrud. “Cuantos menos componentes necesites, mejor”.

Por supuesto que Tesla aún puede tener problemas cuando trate de repetir el crecimiento que logró en 2021: su objetivo es aumentar las ventas anuales aproximadamente un 50 por ciento durante los próximos años. La empresa reconoció en su tercer informe trimestral que su maniobra creativa ante el caos de la cadena de suministro tal vez no funcione tan bien cuando incremente la producción y requiera más chips y otros componentes.

Además, el mercado de los autos eléctricos se está volviendo mucho más competitivo conforme las empresas automotrices tradicionales responden de manera tardía con modelos que la gente desea comprar en vez de los vehículos eléctricos pequeños que por lo general se fabrican para darles gusto a los reguladores. La semana pasada, Ford mencionó que, debido a la gran demanda, aumentará casi al doble la producción del Lightning, una versión eléctrica de su popular camioneta pickup F-150. La camioneta pickup de Tesla tardará por lo menos un año más en salir a la venta.

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