La conclusión no es que cada embarazada que tiene menos de 35 años también necesita más ultrasonidos o más visitas al médico, aseguró Cohen. Y, ciertamente, tampoco lo es que la edad no importa nada; la fertilidad disminuye con el paso del tiempo y la edad materna puede ser un factor para ciertas enfermedades. Más bien, lo importante es que no hay nada mágico sobre los 35 años. “Gran parte de nuestro manejo del cuidado prenatal es anacrónico y aversiones al riesgo”, mencionó y agregó que debería estar basado en evidencia más precisa.

Así como a los 35 años se les llamaba de forma algo arbitraria “edad materna avanzada”, el número de visitas prenatales a las que las mujeres acudían hasta que comenzó la pandemia de covid se basaba en un cronograma establecido en 1930 “sin evidencia de respaldo”, según un artículo de 2020 publicado en The American Journal of Obstetrics and Gynecology. La pandemia resultó ser otro experimento natural en el cuidado prenatal, durante el cual los expertos reevaluaron si todas las embarazadas necesitaban las doce a catorce visitas presenciales en el consultorio que hubieran tenido antes de la pandemia.

Nuestro objetivo debería ser lo que los expertos llaman cuidado prenatal adecuado, que significa la cantidad justa de atención para cada persona. El cuidado adecuado incorpora bienestar médico y psicológico y también la necesidad de apoyos sociales adicionales. Neel Shah, un profesor adjunto en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y el director médico de la Clínica Maven, ha investigado la maternidad adecuada y me dijo: “Necesitamos mejorar la precisión con la que manejamos a las personas, que es la cosa en la que la medicina, sorprendentemente, no ha invertido”.

Según un estudio del que Shah es coautor, “de acuerdo con nuestro cálculo rápido, para que un paciente participe en el cuidado prenatal de rutina, el complemento total de entre doce y catorce visitas (incluyendo tiempo de traslado, estacionamiento, así como pruebas e imágenes de laboratorio complementarias) equivale a casi una semana entera de tiempo laboral o de cuidado infantil perdido, antes de integrar el apoyo psicosocial adicional. Esto podría ser demasiado cuidado para algunas personas, no suficiente para otras y el tipo equivocado de cuidado para pacientes con necesidades diversas de apoyo”.

No queda claro si un aspecto específico del cuidado lleva a mejores resultados para las mujeres de poco más de 35 años, opinó Cohen, y su estudio no investiga eso. Su enfoque primario fue qué estaba pasando con las madres de alrededor de 35 años y sus bebés, en vez del porqué. “Puede estar relacionado con tomar más en serio las preocupaciones de las mujeres al final del embarazo, si sientes que algo no está bien”, especuló. Este parece ser el tipo de cuidado adecuado que cada madre, y bebé, merece, sin importar su edad.

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