Almodóvar filma sus películas en secuencia, por lo que, aunque Janis no puede saber qué tragedias están a la vuelta de la esquina, Cruz lo sabía muy bien y comenzaba a contar los días que faltaban para sus escenas más duras. “Sabía que sería una adrenalina intensa, probablemente sería la grabación más intensa que he hecho, y lo fue”, dijo. Sin embargo, mantuvo todos esos sentimientos contenidos, como debía hacerlo Janis, hasta que la filmación de una escena climática terminó siendo tan desgarradora que Almodóvar mismo tuvo que ayudarla a levantarse del suelo donde yacía devastada.

“Me gustaría que pudieras hacerlo sin sufrir tanto”, le dijo Almodóvar. Pero Cruz no ve las cosas de esa manera.

“Cuando miro hacia atrás, no lo recuerdo como un sufrimiento”, dijo, “porque fue por ella, fue por Janis, o por todas las mujeres que podrían estar en esa situación de perder lo que más aman. Para mí, ella estaba viva. Ella es una criatura real que él creó”.

Entonces, cuando Cruz explica que Madres paralelas es lo más difícil que ha hecho, lo dice en el buen sentido: aunque Janis y Cruz inicialmente parecen muy similares, interpretar a esa mujer hizo que la actriz superara sus límites mucho más allá de lo que jamás podría haber imaginado. “Tengo una sonrisa en el rostro porque me dio mucho y me hizo sentir muy viva creativamente”, insistió. “Estaba emocionalmente agotada pero, al mismo tiempo, disfrutaba cada segundo”.

SI LE PIDES A LA GENTE que conoce bien a Penélope Cruz que la describa, siempre surge un adjetivo. “Toda mi vida he escuchado lo terca que soy”, me dijo Cruz, y luego hizo una pausa. “No sé si es porque soy Tauro”.

En cualquier caso, esa terquedad le ha funcionado. Cuando Cruz tenía 14 años y quería incursionar en la actuación, postuló para entrar a un programa de nuevos talentos en Madrid que era dirigido por la agente Katrina Bayonas. Como había que tener al menos 16 años para poder participar, Cruz mintió sobre su edad. Bayonas, que sospechaba del engaño, le dio a Cruz una escena complicada de Casablanca para que la leyera, sabiendo que eso sobrepasaba las capacidades de la jovencita.

Cruz trató de interpretar el material y fue despedida las dos veces que entró pero, en la tercera ocasión, hizo una improvisación que le permitió descargar toda la rabia y frustración que sentía porque no la tomaban en serio. Bayonas quedó impresionada por su talento y su carácter incansable, y luego la llamó para decirle que de las 300 personas que se postularon la había seleccionado para representarla. (Décadas después, ella sigue siendo la agente española de Cruz).

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *